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Contenedor SIP: Sub-riego para cultivo marihuana

Un contenedor SIP es la solución para una de las principales preocupaciones que surgen a la hora de cultivar marihuana: el consumo de agua que requiere esta apreciada planta. Además de suponer un gasto para el bolsillo, el agua es el recurso natural más indispensable para la vida y, cultivadores o no, tenemos el deber de preservarla y usarla a consciencia.

Hay muchos caminos hacia el consumo responsable de agua, y varias opciones para regular y optimizar el riego. Hoy os cantaremos las virtudes del contenedor SIP (Sub-Irrigated Planters –o lo que en español vendrían a ser “macetas de sub-riego”–), un método de riego que no solo pude ayudar a disminuir el gasto de agua hasta en un 80%, sino que además es cómodo, práctico y muy sencillo de realizar.

Qué es un contenedor SIP?

Un contenedor SIP es un recipiente diseñado de tal forma que suministra un riego desde abajo. Consiste en un depósito de agua que va colocado justo por debajo del suelo y que se llena manualmente desde la superficie, a través de un conducto que atraviesa el suelo. Es decir, agua y suelo se hallan en compartimentos separados y entran en contacto a través de unas pequeñas ranuras que permiten que la humedad ascienda y las raíces puedan acceder al agua a través de la acción capilar.
De este modo, la planta toma solamente el agua que requiere y solo cuando la requiere, lo cual nos proporciona un riego regular, una humedad constante y un gran número de ventajas.

Ventajas

  • Adiós al estrés hídrico. Las plantas acceden al agua según lo requieren, por lo que se elimina el estrés hídrico y todos los problemas de sobre o bajo riego (siempre que no olvidemos llenar el depósito, claro está).
  • Aumento del tiempo entre riegos. El depósito de agua solamente debe rellenarse cuando se encuentre vacío. Esto nos permite pasar menos tiempo regando y más cuidando de nuestras plantas (¿acaso no es eso lo que hacemos?), por no hablar de que por fin podremos tomarnos esas merecidísimas vacaciones sin tener que temer porque nuestras plantas se sequen. Obviamente, este tiempo variará según la capacidad de dicho depósito, la temperatura ambiente y la fase de crecimiento en que se encuentren las plantas.
  • Ahorro en consumo de agua. Lo dicho, con un SIP nos aseguramos de no desperdiciar ni una gota. Las plantas toman el agua justa y necesaria, ni más ni menos. Si además acoplamos un embudo (o la parte superior de una botella) al tubo de llenado del depósito, podremos almacenar agua de lluvia (en casos de cultivo de exterior) y optimizar al máximo el riego de nuestras plantas.
  • Reciclable. Construir tu propio SIP en casa es una forma de dar una segunda vida a esos cubos, tanques o envases que ibas a tirar, desde un yogur hasta una botella de plástico o un cubo de basura; solo hacen falta las ganas y un poco de imaginación.
  • Menos enfermedades de follaje. El hecho de que el riego venga desde abajo disminuye la humedad en la parte superior de la planta, haciéndolas menos propensas a este tipo de enfermedades.
  • Conservación de nutrientes. Mientras el riego tradicional, donde el agua va desde la superficie hacia abajo, propicia que los nutrientes sean arrastrados y desechados; el sub-riego favorece a su conservación.
  • Fácil y cómodo. Cualquiera puede hacerlo. Si los niños de primaria pueden crear un SIP con dos yogures y una pajita en clase de naturales, seguramente tu también puedes. Con una inversión mínima –pero mínima mínima–, se pueden construir macetas, contenedores e incluso jardineras de sub-riego de calidad. Luego ya solo es cuestión de llenar el depósito de vez en cuando; nada más cómodo.

Como cabe esperar, no siempre todo es perfecto y un contenedor SIP también presenta ciertos inconvenientes. Echemos un vistazo:

Inconvenientes

  • Poco práctico para grandes superficies y cultivos a gran escala. Se trata simplemente de una cuestión de medios. Un contenedor SIP son perfectos para el cultivo urbano (para emplazarlos en balcones, terrazas, o hacer pequeños cultivos indoor), porque podemos hacerlos con materiales de andar por casa; pero cuanto más grande sea la superficie que pretendamos regar, más complicado nos resultará de construir y diseñar, y también requerirá de una mayor inversión económica.
  • Más atención en el suelo. Los recipientes de plástico mantienen mucho la humedad y dificultan el drenaje. Esto propicia problemas de humedad y con eso las temidas visitas de enfermedades, hongos, bacterias e insectos. Esto requerirá un coste y un trabajo inicial, pero no hay que temer. Todos estos problemas los podemos sortear creando un suelo bien aireado y haciendo un buen sistema de ventilación a base de agujeros.
  • Cuidado con las sales. En los sistemas cerrados, las sales solubles no pueden desecharse en la parte inferior del suelo. Para evitar que las sales se acumulen con el tiempo será muy importante que el SIP tenga agujeros en la parte inferior del compartimento del suelo, así como un sistema de drenaje en el depósito de agua. Además será conveniente reducir el uso de fertilizantes.

¿Te parece complicado? No te lo creas, los contenedor SIPs son más sencillos de lo que parecen. Son aptos tanto para interior como para exterior y pueden hacerse de distintos tamaños, con materiales reciclados que tengas por casa y, prácticamente, con cualquiera de los envases que salen de tu nevera.

Cómo construir un SIP

La lista de materiales puede ser muy variada, todo dependerá del tamaño de maceta que pretendas. Nosotros usaremos como referencia un cubo de unos 12 litros. Si estás pensando en macetas más pequeñas, usa tu imaginación y pásalo a una escala reducida, puedes usar un bote de helado en vez de un cubo, una pajita en lugar de una tubería, etc (en este punto, la estética será mejor dejarla aparte...).

Para empezar necesitarás:

  • 1 Cubo con tapa
  • 1 Tiesto de rejilla
  • 1 Tubo de entrada de agua
    Pude ser de plástico, de pvc, un trozo de manguera... Lo importante es que sea de una altura mayor que la del cubo grande.
  • Taladro
  • Cutter o tijeras
  • Rotulador
  • Bridas o Cinta americana
  • Bolsas de plástico negras
  • Codo de plástico
  • Junta de goma para adaptar el cubo con el codo y el tubo de entrada de agua.

contenedores sip

Pasos a seguir:

Sub-riego cannabis

Saca la tapa del cubo y, con un cutter, corta el centro.

Coloca el tiesto rejilla en el centro, y marca con un rotulador el contorno del tiesto en la tapa. Recuerda cortar por el interior de la línea para que la maceta de rejilla encaje sin caer (también puedes hacerle unos agujeros y aguantarla con bridas de plástico.

contenedor sip

Pon el cubo boca abajo, y el envase de plástico colocado dentro en el centro. Haz un agujero con el taladro, en el lateral, cercano• al fondo del cubo (para el tubo que marcará cuanta agua queda en el depósito). Ahora haz 2 agujeros en la parte superior del cubo para sujetar el tubo de entrada de agua con una brida.

Con el taladro y una broca de 6mm (no importa si es un poco mayor o menor) realiza unos cuantos agujeros por todo el lateral del cubo, de la altura del tiesto de rejilla (alrededor de 20). Estos agujeros son importantísimos para un buen drenaje en caso de haber introducido demasiada agua en el depósito.

Regar cannabis

Tu contenedor SIP está listo! Ahora solo falta añadir el suelo. Ya sabes que puedes plantar tanto desde semillas como desde esquejes. Cuando lo hayas hecho riega la superficie desde arriba (¡solo por esta vez!) para compactar un poco el suelo.

Qué tipo de suelo se necesita para cultivar marihuana en un SIP

Del suelo depende que todo el proceso funcione correctamente, debes asegurarte que no sea ni demasiado compacto ni demasiado denso, ya que el agua debe poder ser absorbida desde abajo. Lo que necesitarás es un suelo que propicie la acción capilar y eso es, en definitiva, un suelo muy bien aireado.

Para conseguir un suelo aireado, puedes añadir una buena cantidad de fibra de coco a la tierra que vayas a usar, así como perlita y vermiculita. De este modo facilitarás el ascenso de agua y la absorción de nutrientes.

Puede incluso que esta sea una buena ocasión para crear tu propio suelo orgánico, pues un suelo orgánico es homogéneo y proporciona una humedad uniforme (si quieres saber más sobre cómo hacer tu propia mezcla de suelo orgánico, lee nuestra entrada No-till aplicado al cannabis).

Ahora ya no hay excusas: sabes cómo hacer un contenedor SIP, tienes el material a mano. Apostar por un consumo de agua responsable es cosa de todos.

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